jueves, 20 de julio de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 15

En este capítulo Kenyon nos muestra como es que debido a que tenemos la justicia de Dios en nosotros podemos caminar como Jesús anduvo, en amor.


LA IGLESIA; SU CUERPO POSEYENDO LA JUSTICIA

Efesios 1:4 dice: "Así como nos escogió en él ante la fundación del mundo, para que pudiéramos ser santos y sin fallas ante Él, en amor, nos predestinó para tener la posición de hijos" (traducción literal).

Esta es la declaración de Dios que, en esta vida presente, Él planeó que seamos santos y sin fallas ante Él. Esto no es después de morir, sino hoy.

Esta santidad y belleza de la vida es de gracia, no es de nosotros mismos. Lo único que hacemos es recibirla, aceptarla con alegría.

Efesios 5:25 hablando de Cristo y de la Iglesia y usando el matrimonio como una ilustración dice: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.”

Él no habla de que la Iglesia será vencedora después de ir al cielo, sino que es vencedora ahora. No será santificada después de ir al cielo, sino ahora.

La Palabra es lo que trae conocimiento. La ignorancia de la Iglesia sobre la Biblia es asombrosa. Es por la predicación textual. La exposición de la Palabra hace hombres espirituales. Ella los hace tan hambrientos de la Palabra que estudian la Palabra por su cuenta.

Esta Iglesia "sin mancha o arruga" es la Iglesia que fue purificada por la Palabra de Dios. No es purificada sólo por la oración sino por la Palabra. Es el Espíritu que usa la Palabra para construir la vida de Cristo en nosotros.

Colosenses 1:21-22, nos da otra figura de la Iglesia.

"Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él."

Esta es una hermosa figura del cuerpo recreado; reconciliado, santo, sin falla, sin reprobación, permaneciendo ante el Padre, no sólo vestido de la Justicia de Cristo, sino siendo realmente participantes de Su Justicia. Esta es una foto de nuestra presente caminata en Cristo.

Efesios 4:23-24 dice: "Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

La justicia es naturaleza del Dios Padre. Somos participantes de esa justicia; la naturaleza de Dios.

Debemos debemos conducirnos como el nuevo hombre en nuestra vida diaria. No hablar más como el viejo hombre. El viejo hombre vivió en el fracaso, el egoísmo, la codicia, el miedo. El nuevo hombre vive en la plenitud del amor. Él es como Cristo, dominado por el cielo y el dulce Espíritu celeste.

La vieja creación y la nueva están tan separadas como Dios y Satanás.

Hebreos 13:20-21 dice: "Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

El propósito del Cristo resucitado es "hacernos perfectos en toda buena obra para hacer Su voluntad."

Su trabajo es operar en nosotros Su agradable voluntad, haciéndonos bellos en la visión del Padre.

Filipenses 1:6 nos da un paso más adelante.

"Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo".

Él comenzó su obra. Él comenzó en el nuevo nacimiento. Ahora Él está tomando las cosas de Jesús y edificándolas en nosotros.

La gran vida de Cristo se construye en nosotros. Esto es hecho por nuestra vivencia en la Palabra y la Palabra dominando diariamente nuestro caminar.

La naturaleza del amor debe ganar prominencia en nosotros hasta que nuestras palabras empapadas en amor, hasta que todo nuestro espíritu esté en una solución como si fuera la naturaleza del amor del Padre.

Filipenses 2:13 se convierte en una realidad gloriosa.

"Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad".

Es Dios mismo reproduciéndose en nosotros. Debemos vivir caminar y hablar de amor.

1 Pedro 5:10 tiene otro dulce mensaje para nuestro corazón.

"Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca".

Tú puedes estar en lugares difíciles. Puedes estar sufriendo. Puede que no haya mucha felicidad para ti en esta vida, pero puede haber alegría.

La felicidad viene de nuestro alrededor, el gozo viene de nuestro corazón recreado.

Lo tenemos en nuestros corazones. Él nos fortalecerá, nos estabilizará hasta que nuestras vidas se conviertan en la vida de Jesús.

Efesios 5:1-2 dice: "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados (O HIJOS DEL AMOR)”.

¿Qué haríamos si imitáramos a Dios?

Nos amaríamos.

"Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros."

Debemos entregarnos como un olor, una dulce fragancia de regalo de amor al mundo. Ellos pueden criticar y odiarnos, pero nosotros los amamos.

Andamos en amor hacia Él. Hasta que nos amemos como Él nos ama, no lo representamos.

Él nunca respondió. Él nunca dijo cosas que no fueran buenas. Él nunca criticó. Él nunca hizo chismes. Él habló palabras amorosas. Él ayudó a hombres y mujeres. Él dijo cosas bonitas.

Este caminar en amor es la cosa más bonita del mundo. Dios es Amor. Somos nacidos del amor. El amor es la regla y la ley de nuestras vidas. El amor es la fuerza de nuestra vida. El amor es la cosa más bella de nuestra vida.

Andamos como Él anduvo. Esta es la justicia de Dios en nosotros. Es una realidad de nuestra vida en Cristo.

En 1 Juan 4:17 dice: "En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.”

En 1 Juan 4:18 dice: "En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor."

No hay temor en el amor, vivimos en el amor. Hemos llegado a creer en el amor. Sabemos que Él es amor. Sabemos que estamos permaneciendo en el amor. Sabemos que el amor permanece en nosotros. Este es el secreto de la fe.

Esta Revelación a Pablo y Juan es una serie de imágenes de nosotros que nuestro Padre ha puesto en su álbum.


Nos encontramos completos en él.

En Colosenses 2:9-10 dice: "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad."

Así es como nos presentamos a nuestro Padre. Así es como el amor nos ve, tal como lo vio. Nos ve como Nuevas Creaciones de Amor, gobernadas por el amor, viviendo en el amor, y dejando que el amor viva en nosotros. 

Todo esto es posible. Todo esto es nuestro.


Traducido del libro "Dos Clases de Justicia" de E. W. Kenyon
Puedes leer los capítulos anteriores siguiendo estos enlaces:

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 1
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 2
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 3
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 4
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 5
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 6
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 7
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 8
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 9
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 10
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 11
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 12
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 13
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 14

viernes, 14 de julio de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 14

En esta entrada veremos la victoria y autoridad que tenemos por el hecho de la justicia ilimitada que tenemos en Cristo.


JUSTICIA ILIMITADA
Una vez le pedí a Dios entender el valor de nuestra Justicia, nuestra posición ante el Padre y nuestros derechos y privilegios en Cristo; en la nuevo pacto.
Lo encontré en la revelación de Pablo. He visto lo que éramos en la mente del Padre y en la mente del maestro. He visto nuestras posibilidades ilimitadas en el nuevo pacto y en nuestra relación con él como hijos e hijas.
Jesús fue el "ejemplo" del Hijo.
Él dijo: "Mayores obras de lo que éstas harán porque yo voy al Padre".
Entonces nos dio un derecho legal de usar su nombre. Y finalmente la gran comisión que Él define como la habilidad de usar ese nombre.
Él dijo: "En mi nombre echarás fuera demonios."
Cuando Él lo declaró, nos dio el secreto para dominar a Satanás.
Si podemos echar fuera a un demonio, podemos echar fuera a todos los demonios. Si tenemos dominio sobre el adversario, tenemos dominio sobre todas sus obras.
¿Vez que la ilimitación de esta Justicia que nos permite permanecer en la presencia del Padre sin sentido de culpa o condenación y nos da la capacidad de permanecer en presencia de Satanás sin el sentido de inferioridad?
Cuando dijo: "Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra"; eso fue para la Iglesia, para esta dispensación.
Tal autoridad no fue para Jesús sino para nosotros.
Su nombre nos liberó de la condenación, nos liberó del dominio satánico, por su redención y por su nueva creación.
Sobre la base de lo que Él nos llamó para hacer las cosas que Jesús comenzó a hacer; liberó a los hombres, deshizo las cadenas de Satanás sobre hombres y mujeres, sanó al enfermo, deshizo el poder de los demonios sobre comunidades y naciones.
Él les dijo: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado." Ves que ellos estaban en la escuela de Cristo y hablaban de la posibilidad de todos nuestros derechos y privilegios en Cristo, nuestra completa redención de Satanás y nuestro dominio sobre él. 
Entonces les dijo: "Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."
Comencé a entender la comisión.
Él dijo: "En mi nombre echarán fuera demonios." Y también: "Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo."
Ahora podemos ver muy claramente que debemos tomar el lugar de Jesús y actuar dentro de la autoridad que nos fue investida en Su nombre.
Esa autoridad nos pertenece.
Podemos ver otro hecho. Cuando Adán fue creado, Dios le dio dominio sobre las obras de sus manos, pero Adán volvió a las manos de Satanás y se convirtió en un súbdito de Satanás.
En Cristo este dominio es restaurado a la Iglesia. Es restaurado en el nombre de Jesús. Esta autoridad perdida fue conferida en Cristo.
Cuando Él dijo: "Toda autoridad me fue dada en el cielo y en la tierra. Id, pues y usáis esta autoridad. Yo les daré el derecho legal de usar mi nombre. Yo les daré el poder de los procuradores ", Él nos invita a entrar en la sala del trono, en el trono de la gracia, y a hacer nuestros pedidos conocidos.
No debemos ir allí como esclavos o como siervos.
Nosotros vamos como hijos. Somos los esclavos del amor del Maestro, esclavos del amor; Jesús.
Estamos actuando en su lugar formamos su lugar. Hacemos la obra que Él vino para hacer. Hemos actuado con una justicia ilimitada. Tomamos nuestro lugar y usamos nuestros derechos completos en Cristo.
La Iglesia ha tenido una concepción equivocada de su lugar en Cristo y su dominio.
Hemos estado llenos de miedo. Hemos oído mucha predicación sobre el pecado y la debilidad que se han convertido en parte de nuestra conciencia.
No hemos percibido lo que Él nos dijo: "Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.”
¿Quién es el que está en nosotros? Dios.
Somos señores, somos vencedores.
En el próximo capítulo, 1 Juan 5: 4-5 dice: "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? ". 
Somos señores en la mente del Padre.
Somos ganadores.
En el momento en que obtenemos esta actitud mental de vencedores, en lugar de ser vencidos iremos a tomar nuestro lugar.
Él pone un punto culminante de la revelación de Pablo en Romanos 8:37 dice: "Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó".
Él nos hace ver en Romanos 5:17 que reinamos como reyes en la esfera de la vida a través de Jesucristo.
De su plenitud hemos recibido gracia sobre gracia para disfrutar de esa medida de plenitud.
Él puso todas las cosas en sujeción a nuestros pies.

Él dio a Jesús nuestro Señor, para ser cabeza por encima de todos los gobiernos del mundo.

Traducido del libro "Dos Clases de Justicia" de E. W. Kenyon
Puedes leer los capítulos anteriores siguiendo estos enlaces:


Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 1
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 2
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 3
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 4
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 5
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 6
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 7
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 8
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 9
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 10
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 11
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 12
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 13

viernes, 7 de julio de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 13

En este capítulo Kenyon empieza a enseñarnos acerca de la comunión que tenemos por causa de la justicia












Capítulo 11
LA COMUNIÓN A TRAVÉS DE LA JUSTICIA
1 Corintios 1.9 dice: "Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor".
¿Crees que el Padre nos llamaría para tener comunión con su Hijo si no fuésemos justos?
¿Crees que Juan escribiría 1 Juan 1.1-4 bajo la dirección del Espíritu Santo si no fuésemos justos?
"Lo que era desde el principio (que significa la Encarnación), lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó)”.
Esta vida eterna era Jesús. Ahora podemos entender lo que significa.
"El que tiene al Hijo tiene la vida".
Jesús es la vida eterna que se ha manifestado.
Observa los dos próximos versículos, "lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos".
¿Por qué?
"Para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo".
No somos llamados solamente a la comunión con el Hijo, sino que también estamos llamados a la comunión con el Padre.
La palabra "comunión" se traduce del griego que se traduce en algunos lugares como "compañerismo".
La comunión y el compañerismo son idénticos. Ellos significan una armonía maravillosa. Ellos quieren decir que nuestros espíritus y el Espíritu Santo a través de la Palabra, están en perfecto acuerdo.
Ahora estamos asumiendo la posición de hijos. Estamos llevando la carga del Maestro en su lugar. Estamos teniendo comunión con Él. Estamos tomando Sus cargas.
Nuestra comunión es múltiple. Tenemos comunión con el Padre. Tenemos comunión con el Hijo. Tenemos comunión con el Espíritu Santo. Tenemos comunión con la Palabra. Y también tenemos comunión unos con otros.
La más vital, y que significa más para nosotros, es la comunión con la Palabra.
Tenemos esta revelación del corazón del Padre para alimentarnos.
En Mateo 4.4 dice: "No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".
Diariamente nos alimentamos y meditamos en la Palabra hasta que los hombres y mujeres sienten la presencia y el poder de lo invisible en nuestras vidas.
Encaramos los problemas de la vida sin miedo.
Apocalipsis 12.11 dice: "Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos".
La palabra aquí es "LOGOS". Es Jesús.
Ellos lo vencieron por la palabra que estaba en sus labios.

LA COMUNIÓN ROTA
Él nos dice en 1 Juan 1.6: "Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado".
Lo que hace de la Iglesia el lugar más hermoso del mundo no es el edificio (la construcción). Es el pueblo que está en comunión unos con otros y con el Señor Jesús.
En el momento en que pecamos contra nuestro hermano, deshacemos la comunión con Él. Cuando deshacemos la comunión con Él, entramos en las tinieblas y no hay salida de tales tinieblas hasta que confesamos nuestros pecados.

1 Juan 1.9 dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad".

Cuando confesamos nuestros pecados al Padre, Él es fiel y justo para perdonarnos.

Si un hombre dijese: "No tengo comunión con el padre; de alguna manera la he perdido, y, sin embargo, no cometí pecado", el hombre o es ignorante o está mintiendo porque el Padre no retira Su comunión a menos que tenga pecado.

"Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está con nosotros.”

Esto es una referencia a la comunión rota. Ningún hombre necesita quedarse con la comunión rota. Actuar sobre Juan 1.9 le restaura la justicia. 

Ninguna religión humana, ninguna filosofía, ninguna obra que el hombre natural pueda hacer, le dará comunión con el Padre o la justicia que hace posible que permanecer delante del Padre sin conciencia de pecado. 

En otras palabras, ningún hombre puede tener comunión con el Padre y estar libre de la conciencia de pecado hasta que sea una nueva creación, hasta que se convierta en la justicia de Dios en Cristo. 

Pero en el instante en que el hombre nace de nuevo, se convierte en la justicia de Dios en Cristo, y entonces él tiene comunión con el Padre. 

Él puede permanecer en la presencia del Padre, como si nunca hubiera pecado.


Traducido del libro "Dos Clases de Justicia" de E. W. Kenyon

Puedes leer los capítulos anteriores siguiendo estos enlaces:


Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 1
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 2
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 3
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 4
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 5
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 6
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 7
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 8
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 9
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 10
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 11
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 12

martes, 27 de junio de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 12

En esta enseñanza Kenyon nos muestra como la teología moderna a desechado la posición de Dios como Padre, y a los creyentes como nuevas creaciones en Cristo Jesús.


Capítulo 10
LA VERDADERA CONCEPCIÓN DE DIOS

La conciencia de pecado nos ha dado una figura equivocada de Dios y una figura equivocada de la nueva creación.
Ella nos ha hecho ver a Dios, como un Ser Santo, Justo, Severo e inapelable que está siempre alerta para descubrir pecado en nosotros y condenarnos.
Esta concepción nos hace temer a Dios y alejarnos de Él.
Esta concepción es errónea; Él es un Dios Padre. 
Juan 14.23, dice que Él hará morada con nosotros. "Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él". 
Juan 16.27 dice: "Pues el Padre mismo os ama". 
Juan 17.23 dice: "Para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado". 
Esto es un completo rechazo de la teología moderna sobre Dios Padre.
Cuando lo conocemos como alguien que ama, el tierno Padre que anhela nuestra comunión y anhela vivir con nosotros, toda la figura es cambiada.
Nunca se le ha dado su lugar a la enseñanza de la relación.
Nunca hemos pensado en nosotros mismos como hijos e hijas de Dios.
Muchos de los himnos escritos en este asunto nos dicen que somos adoptados en la familia de Dios. 
Sabemos que un hijo adoptivo no es un hijo real y nunca podrá ser.
El hijo de Dios no sólo es recreado y nacido del Espíritu de Dios, sino que también es legalmente adoptado. 
Romanos 8.15, "Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!". 
Él tiene una relación doble; una relación legal y una relación vital con el Dios Padre.
La Palabra declara que somos nuevas creaciones, que las cosas viejas conectadas con la "Naturaleza Caída" pasaron. Las cosas antiguas de la duda, del miedo y de la atadura a la enfermedad y la necesidad pasaron.
La realidad de la nueva creación nunca fue traído a la superficie. 
Romanos 6.5-11 dice: "Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza (o unidad) de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.". 
La nueva creación está completa en Cristo, perfectamente cuidada, perfectamente amada.
En presencia de esos grandes pasajes, como 2 Corintios 5.21, deberíamos rechazar todo pensamiento de debilidad y conciencia de pecado, levantarnos al nivel de nuestro lugar en Cristo y declarar nuestra libertad. 
"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”
Nos hemos convertido en la justicia de Dios en él, pero hemos vivido como esclavos cuando deberíamos reinar como reyes. Cedemos sin luchar cuando oímos al adversario rugir sobre nuestra indignidad de permanecer en la presencia de Dios.
Cada vez que confesamos nuestra debilidad, rechazamos la obra consumada de Cristo y depreciamos nuestra posición y presencia en Cristo. 
Filipenses 4.13 dice: " Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". 
La mente de estar plenamente satisfecha con la evidencia de la nueva creación, una redención del dominio de satanás y la emancipación de los pecados.
Esto sólo puede venir a nosotros a través de la Palabra.
El problema del pecado deja de ser un problema en el momento que sabemos lo que somos en Cristo.
La fe sólo es un problema para aquellos que son ignorantes de sus derechos y privilegios y sus lugares en Cristo.
Hebreos 1.3-4 nos dice que cuando Cristo hizo la gran sustitución, se sentó la diestra de la Majestad en las alturas. 
"El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos”
Él no podía ser aceptado por el Padre y haber recibido ese trono a la diestra del Padre a menos que hiciera posible tener a la Nueva Creación, una comunión perfecta, y una posición perfecta con el Padre para todos los que crean en Él. 
Hebreos 9.11-12, nos dice que Cristo llevó su sangre al lugar santísimo celestial e hizo una redención eterna.
"Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.".

Si eso fue hecho, entonces nuestra redención es una cosa completa y terminada. Dios declara que lo es.
El dominio de Satanás sobre nosotros está terminado.
Hebreos 9.24-26, nos cuenta que Él está en la presencia del Padre a nuestro favor, después de aniquilar el pecado con su propio sacrificio.
Hebreos 7.25 dice: "Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos".
La palabra "SALVAR" también significa "CURAR".
En su mente no existen no curables.
Él pone el punto culminante en todo al declarar que hizo un sacrificio por los pecados para siempre, por lo que el hombre que lo acepta como Salvador se convierte en un Hijo de Dios.
Como su hijo, el hombre se convierte en la justicia de Dios en Cristo.
Ahora podemos acercarnos al Padre en cualquier momento o en cualquier lugar con la tranquilidad que tenemos una entrada.
La fe cesó de ser un problema. El pecado cesó de ser un problema. La justicia ha cesado de ser un problema. La filiación ha dejado de ser un problema.
Ahora somos en Cristo, nuevas creaciones, hijos de Dios.
1 Juan 3.2 dice: "Amados, ahora nosotros somos hijos de Dios".

No somos hijos problemáticos. Somos hijos dotados de Su capacidad, hijos amados del Padre.

Traducido del libro "Dos Clases de Justicia" de E. W. Kenyon

Puedes leer los capítulos anteriores siguiendo estos enlaces:


Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 1
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 2
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 3
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 4
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 5
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 6
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 7
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 8
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 9
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 10
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 11

jueves, 15 de junio de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 11

En este capítulo Kenyon nos muestra cuales son los nuevos temas que introdujo Pablo en sus epístolas.


Capítulo 9
UN REDESCUBRIMIENTO DE LAS EPÍSTOLAS DE PABLO

Hay una novedad que interesa en las epístolas.
Las epístolas de Pablo son una revelación de los dos lados del descubrimiento de la redención;  el lado legal y el vital de este poderoso plan.

LA RECUPERACIÓN DE LA JUSTICIA
Es una recuperación legal.
La definición de justicia tal como se ve en la revelación de Pablo es la capacidad de permanecer en la presencia de Dios sin el sentimiento de culpa o inferioridad. 
El gran tema principal de las epístolas es la nueva justicia en contraste con la antigua justicia bajo la ley.
Una es por la gracia, la otra por obras. Una era una justicia limitada, la otra una justicia ilimitada. Una dio al hombre la posición de siervo, la otra la posición de hijo.
Este nuevo tipo de justicia fue el "misterio escondido por los siglos". Fue revelado por Dios a través de Pablo.
Es la revelación del nuevo tipo de comunión basada en fundamentos legales.
El hombre perdió su comunión en el huerto. Ella no le había sido restaurada.
La comunión es el último de los sueños de Dios para el hombre. 
En 1 Corintios 1.9 dice: "Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor".
Nuestra comunión es con el Padre y con el Hijo.

EL NUEVO TIPO DE AMOR.
Es la revelación de un nuevo tipo de amor.
El amor natural, humano ha fallado. Es la tragedia de la raza humana. El amor es la mejor cosa que el hombre natural tiene, pero él se vuelve a la envidia, amargura y algunas veces el homicidio.
Este nuevo tipo de amor nunca es egoísta, nunca busca su propio interés. Viene del corazón de Dios Padre que es amor.
Este nuevo tipo de amor es la mayor cosa que ha venido al hombre. Es la solución al problema humano.
No es sólo la revelación de estas poderosas cosas, sino que es también la revelación del nuevo tipo de vida. 
Jesús dijo: "Yo he venido para que tengan vida". 
La Nueva Creación está recibiendo la naturaleza y la vida de Dios.
Esto hace del hombre Hijo de Dios, hace del hombre uno con Cristo y uno con el Padre.
Es la característica más vista del Cristianismo; el mayor milagro de los tiempos.

UN NUEVO PACTO
Es la revelación de un nuevo pacto.
El Antiguo Pacto con sus ofrendas, sacrificios y leyes fue cumplido y dejado de lado.
El Nuevo Pacto fue instituido con el sacrificio de Jesucristo.
Él se convirtió en el Sumo Sacerdote y nosotros nos convertimos en sacerdotes de este Nuevo Pacto.
Es el Pacto que une al creyente a Cristo y Cristo al creyente; siendo Jesús mismo la garantía.
Es la llegada de una nueva sabiduría.
Cristo fue hecho sabiduría para nosotros. Es la sabiduría que viene de arriba.
Esta sabiduría que viene de arriba es la capacidad de entender el conocimiento de la revelación.
La sabiduría es el fruto del espíritu humano. Este nuevo tipo de sabiduría es el fruto del espíritu humano recreado.
Es la revelación del señorío de Jesús, así como el señorío del amor y el señorío de la Palabra. 
Todos significan prácticamente lo mismo.
Es la revelación de un nuevo tipo de fe, de una fe que camina, de una vida de fe.
El cristianismo es llamado "la fe".
Es la revelación de la Iglesia como Cuerpo de Cristo.
Es la revelación de la obra de Cristo de la cruz al trono.

martes, 13 de junio de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 10

En este capítulo Kenyon nos enseña como es que Dios restauró nuestra justicia en Cristo.


Capítulo 8
LA JUSTICIA RESTAURADA
La conciencia universal del pecado es la madre de todas las religiones de la tierra.
El hombre ha tratado de librarse por sí mismo del sentido de culpa y pecado.
Este sentido se manifestó en el miedo de Adán al encontrar a Dios y su deseo de cubrir su desnudez.
La revelación de Dios y el desarrollo de esta revelación han tenido una finalidad; restaurar la justicia al hombre. 
El significado de la justicia en este sentido es la habilidad de permanecer en la presencia de Dios sin el sentido del pecado, la culpa o la inferioridad. Esto también incluye la relación legal de hijo, y la comunión con Dios Padre.
Cuando Adán pecó, inmediatamente perdió su comunión con Jehová y la capacidad de acercarse a Él.
Esta conciencia del pecado ha robado al hombre su fe y lo ha llenado de un sentimiento de indignidad que domina la conciencia humana hoy. 
Ahora el problema es éste: ¿Dios ha provisto una redención que llevará tal conciencia de pecado y permita al hombre venir a Su presencia y permanecer allí como hizo Jesús?
Si Dios pudo hacer esto, entonces la fe es restaurada, pues el gran enemigo de la fe es el sentirse indigno.
La teología ha fallado al interpretar el plan de la redención como una manera de quitar esta conciencia de pecado de las mentes de los que aceptan a Cristo. 
De hecho, muchos ministros que están clasificados entre los ortodoxos, continuamente predican el pecado en lugar de la justicia y mantienen a sus congregaciones bajo condenación más que guiarlos a la libertad donde la fe puede funcionar.
He llegado a ver que la base de la fe real es dejar al cristiano saber que la justicia le ha sido restaurada. 
En Job 33.26, está una profecía que es muy llamativa. Es una figura del Nuevo Nacimiento. 
Sólo puedo darle un versículo, "Orará a Dios, y éste le amará, y verá su faz con júbilo; y restaurará al hombre su justicia".
Hay tres hechos aquí.
El primero, el hombre ora y Dios escucha su oración.
Segundo, "verá su faz con júbilo" - comunión restaurada.
Tercero, "restaurará al hombre su justicia".
En estas tres afirmaciones tenemos el resultado de una redención completa.
En otro capítulo le mostraré los diferentes tipos de justicia que son concebidos al hombre a través de los tiempos, hasta que Dios en Cristo nos restauró perfectamente, Dios nos dio la justicia.
El libro de Romanos es una historia de cómo Dios nos ha restaurado la justicia a nosotros en los fundamentos de la fe en Jesucristo. Es el gran drama de la humanidad.
En Romanos 1.16-17, Pablo declara, "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”
Esta justicia que es revelada es la justicia que el creyente recibe en Cristo.
En los primeros tres capítulos, hasta el décimo octavo versículo del tercer capítulo, Dios muestra cómo ambos, el judío y el gentil, han fallado completamente en alcanzar una justicia que les daría una posición ante Dios.
Concluye el argumento en Romanos 3.9-18 con catorce acusaciones en la gran acusación contra el hombre. 
En la primera acusación dice: "No hay justo, ni aun uno".
Ningún hombre tiene una posición delante de Dios fuera de Cristo.
Estas catorce acusaciones son contra el hombre no regenerado, no contra el cristiano.
En los versículos 19 y 20 hace un resumen del caso. Él muestra que el gentil sin ley falló y que el judío bajo la ley ha fallado en alcanzar la fe ante Dios.
Entonces en Romanos 3.21-26, tenemos una afirmación de Dios de cómo esta justicia fue restaurada al hombre bajo fundamentos legales. 
"Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas". Otra traducción dice, "Una justicia vino a la luz".
¿Viste la expresión "aparte de la Ley?".
Independientemente de la ley, la justicia de Dios ha sido manifiesta, siendo testimoniada por la ley y confirmada por los profetas.
"La justicia (no "UNA" Justicia, sino la justicia) de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia".
Romanos 3.26 dice: "Con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” 
Dios no tiene temor de convertirse en la justicia del hombre que tiene fe en Jesús porque Él planeó esta redención.
Es fe en su propio Hijo y en lo que el Hijo hizo por el hombre.
Dios no tiene vergüenza de convertirse en la Justicia de la Nueva Creación.
Si hay algo que debemos liberarnos y levantarnos el sobre ese viejo maestro, "la conciencia del pecado", este es un hecho. 
En 1 Corintios 1.30, Jesús es declarado nuestra Justicia.
"Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención".
Aquí Dios declara que es nuestra justicia.
Y en 2 Corintios 5.21, por el nuevo nacimiento Él nos hace Su justicia en Cristo.
Ningún hombre que recibió la vida eterna y dio a su espíritu una oportunidad de desarrollarlo por alimentarse de la Palabra puede desafiar su posición con el Padre.
Nunca más te atrevas a encogerte ante la enseñanza el pecado del moderno púlpito y mirarte a tí mismo como un fracasado y esclavo del pecado.
Él es un señor. Él tiene tanto derecho ante el trono de la gracia como Jesús tiene. Él tiene tanto derecho de la presencia del Padre como el Padre tiene derecho a sentarse en su propio trono.
¿Por qué? Porque el Padre planeó e hizo la redención a través de Su Hijo y puso su sello sobre esta obra redentora haciendo al creyente en Jesucristo Justicia con su propia Justicia.

Traducido del libro "Dos Clases de Justicia" de E. W. Kenyon

Puedes leer los capítulos anteriores siguiendo estos enlaces:

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 1
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 2
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 3
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 4
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 5
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 6
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 7
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 8
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 9